lunes, 8 de junio de 2015

Pausa



En serio detente, párate, ya está, quieto. 

Vale, pues eso era lo que quería, que se detuviera el tiempo, no sé si lo he conseguido pero me ha parecido una pausa real. Por unas horas dejé de ser quién me he convertido para volver a ser yo. Y es que hay veces que es necesario perderse para volver a encontrarse, en ocasiones es necesario parar y volver a soñar, relajarse, dejar lo que tienes y pensar que ya no lo tienes. A veces es importante reconocer que no llevas razón, no discutir y asentir, porque en el fondo da lo mismo.

A veces es necesario bailar hasta que tu corazón aumenta sus pulsaciones y te entran pinchazos de los nervios o del flato, yo que sé, y cantar a voz en grito, desafinando, hasta que te quedes sin voz y un leve hilo reviva con una cazalla a 28 grados, hasta que la garganta vuelva a estar limpia, suave, como nueva.

A veces no es tan importante hacer bien la maleta, llévatelo todo o no te lleves nada, no importa, porque luego una camiseta y unas zapatillas te hacen mucho más papel que cualquier otra cosa que hayas pensado de antemano. Y mirar y observar y echar en falta cosas que no tienes, ni jamás tendrás, o tal vez sí, pero ¡Qué bueno es sentirlo! porque eso significa que vives al día, que no te engañas, que a pesar de todo lo tienes claro.

Y volver a pensar que todo es posible, decir la verdad y oírte, ser muy consciente de que lo has dicho en voz alta y darte cuenta de que no ha pasado nada. Sonreír porque sí, cerrar los ojos y dejar la tierra, dar un abrazo real y no querer parar y eso que ya estás parado.

Pero la pausa ha terminado.

Vuelve a ser lunes.